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Mi nombre es James... ¡James a secas!

Son las seis de la mañana, me encuentro encerrado y rodeado en un edificio de oficinas. Y lo peor de todo es que sólo me queda una bala y un sandwich de queso, si al menos tuviese un bocadillo de jamón serrano podría asimilar mejor la situación... pero ni por esas. El jefazo me ordenó robar unos archivos de esta planta, concretamente el suplemento de cocina del dominical. Pero la situación se complicó, una discusión sobre el concepto de propiedad, unos tiros para animar la fiesta y una operación de busca y captura contra el individuo que robó el suplemento han hecho que la noche suba de temperatura. Aunque yo creo que todo ha sido una trampa, que había alguien interesado en que mi carrera como súper agente del gobierno se fuese al traste, o a donde demonios vayan las carreras de súper agentes arruinadas. Tengo una lista con los individuos que podrían estar detrás de este asunto, los enumero a continuación: Mi jefe: Sabe que mi ascenso meteórico podría dejarlo de lado, intenta dis...

Atraco a las 3... bueno mejor a las 4.

Era una calurosa tarde de julio cuando quedamos para planear el atraco al banco. Nos reunimos en una pizzería cerca de la playa, justo en la orilla. El calor se pegaba a nuestra piel como un político a una comisión. Sobre las siete de la tarde comenzaron a llegar los chicos; primero lo hizo el pequeño Richard, que como era menor venía acompañado de su madre y le pedimos un menú infantil, poco después lo hizo Miguel, fuimos juntos a la guardería desde el invierno de 1969 hasta la primavera de 1983, y al rato llegó el último miembro, María “La corriente”, la llamábamos así porque no tenía nada de especial, era monótona y sólo hablaba cuando estaba sola, pero daba compañía y comía menos que un loro. Una vez que estábamos los cuatros reunidos pasamos a planear el golpe, esta vez debía de ser la última, este tenía que ser nuestro último trabajo. Buscábamos la riqueza que salvaguardase la inscripción a la tele por cable y nuestras vidas, nada podía fallar, así que miramos con lupa hast...

Un médico formatea a un paciente debido a un virus.

El médico en cuestión es Ignacio Barros Márquez, pero como prefiere mantener el anonimato nos referimos a él como I.B.M. Al parecer el paciente acudió a la consulta aquejado de fuertes dolores de cabeza, tos y un leve pinzamiento lumbar que le provocaba un ex combatiente de la guerra de secesión llamado Stuard colgado sobre su espalda. Para obtener información de mayor calidad hemos ido a hablar con el paciente, un fenicio de tres mil doscientos años afincado en Marbella, “Me empezó a doler la cabeza, entendí que cuando un coche te pasa por encima te puede hacer daño, así que me puse la camisa para no coger frío y me levante del asfalto. Poco después me vino la tos.” Escalofriante testimonio que contrasta con el de médico que atendió al paciente, nos desmenuza su vivencia con el siguiente testimonio, “Estaba muy claro que era un virus, no es el primer fenicio con esos síntomas que atiendo. Lo primero que hice fue cambiarle el corta fuegos, después le apliqué un antivirus y le d...

Suspenden el mundial al pincharse la pelota

La noticia ha ido de boca en boca durante toda la mañana: El mundial ha sido suspendido. Todo comenzó el miércoles sobre las diez menos diez de la noche, un córner botado por Xavi Hernández es rematado por Carles Puyol al fondo de la red, hasta ese momento todo bien. Sin embargo el protagonista de esta noticia no volvió a ser el esférico de siempre. Al acabar el partido Jabulani huyó ante la posibilidad de que Carles Puyol volviese a aparecer desde las alturas para golpearle con la misma violencia, minutos después de que acabase el partido pudimos sonsacarle unas palabras en exclusiva, “No puedo quitármelo de la mente, el tiburón Puyol va a sustituir a la ballena blanca en mis sueños, ¡no quiero estar en la final!, ¡Tengo miedo!” Horas más tarde se confirmó la mala noticia; Jabulani se cortó la cámara de aire con una vuvuzela y el mundo del fútbol lloró su pérdida. A partir de ese momento el destino del mundial quedó pendiendo de un hilo, y para dar un poco de luz al asunto hemos c...

William Freud alrededor del mundo. Fin.

… El señor estuvo durante un rato susurrándome, después; me confesó abochornado que se llamaba Ya-Tlo-Tse y que me había confundido con su primo Sebastián, que tiene una mercería en plena Gran Vía de Beijing. Tras disculparse me propinó una patada en los testículos y se marchó canturreando la letra del primer single del último disco de Mao Tse-Tung, es increíble como este autor ha calado en la sociedad oriental. Sin prestar más atención al asunto partí del lugar, y tras llevar unos diez minutos caminando me encontré con una fiesta en honor a una señora que conmemoraba los cien años desde que empezó a ser vieja, la señora me observó desde unos diez metros, se levantó y sin una consulta previa o la prescripción de un urológo me propinó una patada en la entrepierna, justo en ese momento, y no antes ni después, comencé a cansarme de las ancestrales costumbres de ese gran país. Tras el último encontronazo con la mujer del tiempo antaño decidí que mi viaje había llegado a su fin, así que d...

William Freud alrededor del mundo. Capítulo 6.

Había escuchado hablar de este sitio; pero nunca imaginé que fuese tan grandioso, casi sin darme cuenta mis piernas me transportaron a las inmediaciones de la Gran Muralla China, todo un espectáculo. Sin embargo había cosas que no me gustaban del lugar, habían construido la muralla sin meter la instalación eléctrica, se ve que el albañil terminó la obra sin consultar al electricista, lo cual me parece un gran atraso, si hay que meter la instalación eléctrica tendrán que hacer casi 9.000 kilómetro de regola, en fin, ellos sabrán. Una vez que obvié el detalle de la muralla pasé al otro lado y comencé mi travesía por el gigante asiático, aunque al chino de 2,10 metros que había en la puerta de entrada al país no le hizo mucha gracia que le pisara el cuerpo, y estuvo persiguiéndome durante aproximadamente una hora y dos semanas si no recuerdo mal, perdí un posible amigo pero batí tres veces el récord mundial de maratón y aprendí a dominar mi ira en situaciones de máximo estrés, todo ...