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Un día cualquiera…

Mi caminar era ligero y constante, el acerado de mi calle parecía terciopelo y el terciopelo de mi vecina parecía acerado, todo daba a entender que iba a ser un día perfecto. La cadencia de mi pisadas me llevó junto al río, con un simple vistazo se podía contemplar a la fauna y la flora del ecosistema marino. Un conjunto de peces se deslizaba entre la guarida de Aquaman y una lavadora, un paisaje magnífico. Incluso el pequeño Peter había crecido dos centímetros, con lo cual ya medía dos centímetros, todo un coloso. En poco tiempo me coloqué sobre mi objetivo, la entrada de mi trabajo, normalmente saludaba al portero del edificio y me adentraba en las fauces del gigante de hormigón, pero esta vez era diferente, me encontraba en mitad de una selva, ¿y cómo sé que estoy en mitad de una selva?, os preguntaréis, pues no lo sé, preguntárselo al autor del texto cuando dejéis los comentarios de la entrada. Llamé varias veces al tronco de la palmera, pero nadie me respondía, así que ...

La runa de la victoria. (uno más dos más uno menos uno)

Vaiki: Dígame caballero, ¿cuántas vocales lleva la palabra membrillo? Ulaf: ¿Y eso qué importa ahora? ¡Estoy cansado de esta situación! ¡Umaf acaba con el político y el periodista! Erik: Un momento, un momento, ¿por qué tanta prisa? No se sienta irritado por la presencia de la prensa señor Ulaf, sólo pretende informar. Ulaf: Sólo existe una información: la mía. Todas las mañanas en radio Walhalla, 100,5 frecuencia modulada. La presencia de medios contrarios al régimen son insignificantes, algo meramente testimonial, mi ejército y mi persona están encomendados a las voluntad de Odín, la victoria y un pastel de fresas serán nuestros. Vaiki: Lamento discrepar, pero nosotros estamos encomendados al Back in black, disco posterior a la muerte de Bon Scott en los AC/DC. Erik: No haga caso a mi compañero, si usted acepta no destruir nuestro poblado podríamos darle un pisito en el centro con vistas al abrevadero, todo un lujo de primeras calidades. Ulaf: Mi éti...

La runa de la victoria. 2 (uno más uno)

Erik: ¿Entonces? ¿Dejarán nuestro pueblo tranquilo? Ulaf: Me temo que eso no puede ser. Tenemos una clara política expansionista. Nos hacen falta esclavos que puedan trabajar en nuestras fábricas de productos de bajo coste para el hogar. Erik: Usted sabrá, pero… Ulaf: ¿Pero qué? Seré un sanguinario, ¡pero no me gusta que me dejen con la intriga! Erik: Pues que imagínese como lo va a tratar la historia, un pueblo que invade a los demás para obtener materias primas y mano de obra a bajo coste, ya puedo ver la entrada sobre usted en la Wikipedia, junto a Kim Jon gil. Ulaf: Esto me crea una profunda dicotomía, y aunque este término no exista todavía no logro decidirme, no sé si abandonar mi campaña o proseguir con el camino. Erik: ¿Y no han pensado en montar un número musical o algo así? Son muchos y muy disciplinados. Ulaf: Lo siento mucho, pero acabo de recordar que tenemos un pedido de tres mil toallas de baño para los bretones. No tenemos otra op...

La runa de la victoria. 1 (uno)

Sólo quedábamos en pie Erik y yo. Después de dos jornadas de conflicto con el pueblo de los pelirrojos oscuros nuestro pueblo había sido casi devastado, edificios, gentes, el bar, una destrucción casi completa. Sólo la empalizada y nuestra voluntad mantenían al margen de nuestro territorio al enemigo. Ulaf, jefe del pueblo de los pelirrojos oscuros, pensó en una solución rápida y casi aséptica para poner fin al conflicto. Su mejor hombre, Umaf “El grande”, se enfrentaría al mejor soldado de nuestro pueblo que permaneciese en pie. De ese soldado se decía que era tan grande que pidió la emancipación del término municipal donde vivía para establecerse como referencia geográfica propia, todo un coloso… Vaiki: No voy a pelear con ese tipo Erik, me gustaría llegar a viejo y tener una casa con porche donde poder sentarme con mi mujer, mi abogada, mi enfermera, mi quiropráctica y mis tres amantes. Erik: ¡Así no vamos a ganar la guerra!, ¿no ves qué el destino de nue...