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Galenos.

Comencé a sentirme indispuesto nada más deshacerme de las mantas, así que tras desayunar tomé el camino hacía el ambulatorio más cercano e hice todo lo posible para que mi matasanos de cabecera me atendiese cuanto antes, había cuatro ancianos delante mía, así que me tocaba esperar. La persona que se encontraba a mi lado derecho no tardó mucho tiempo en contarme el motivo de la visita al doctor, al parecer padecía algún tipo de dolencia que le hacía transformar cualquier tipo de gobierno en una dictadura bananera, yo le indiqué que lo más aconsejable sería que me dejase tranquilo, su afección no remitiría pero yo no tendría que escucharlo, el tipo no me hizo caso y yo me volví hacía mi otra derecha. Mi sorpresa fue enorme, allí se encontraba el cuerpo de Vladimir Nabokov. Al parecer unas estudiantes de la E.S.O habían exhumado el cuerpo creyendo que habían encontrado al cyborg justiciero de sus noches en vela, sin embargo al comprobar que solo era un escritor lo dejaron en una cuneta, ...
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Capitalismo: Se me cae el moco, creo que estoy resfriado. Subsistencia: Yo estoy enfermo, me lo habrás pegado tú. Capitalism o: Eso es imposible, nos acabamos de conocer. Subsistencia: ¿Acabamos? Llevo toda la vida trabajando para tí. Capitalismo: Pues no me suena tu cara. Subsistencia : Parece que hay una ventana abierta, siento el vientecillo de la libertad. Capitalismo: ¡No te pongas en las corrientes! No me extraña que estés enfermo. Subsistencia : ¿Seguro? He sentido un cierto alivio. Capitalismo: Pero bueno... ¿A quién vas a hacer caso? ¿A tu sistema nervioso o a mis necesidades? Subsistencia : Pues creo... Capitalismo : (Llevando su brazo por encima del hombro de Subsistencia) ¡No hace falta que creas! De verdad que no es necesario, tan solo déjame que te guíe. Subsistencia: ¿Seguro? Pero bueno, necesito algo para quitarme esta enfermedad de encima. Capitalismo: El trabajo dignifica y cura el espíritu, ¿nunca lo habías escuhado? Subsistencia : Ya t...

Orígenes.

Las matemáticas son muy útiles, ayer llegué a la conclusión de que ganar más dinero del que se pierde es algo bastante positivo. Puede parecer un razonamiento algo estúpido, pero no lo es tanto si les digo que dentro del mundillo de la apuesta fácil y el dinero sobre el tapete soy conocido como Xavier 6 ases. Tengo tendencia a usar triquiñuelas para ganar las manos. Naipes extraoficiales, chivatazos en las apuestas, sobornos, e incluso si la situación lo exige soy capaz hasta de ducharme. Tengo que reconocer que en los últimos meses soy un tahúr venido a menos, he perdido diez centímetros de altura y no logro poner a la diosa fortuna de mi parte. Sin embargo una mañana cambió todo, de hecho cuando me levanté no sabía donde estaba la puerta de la cocina y tardé una hora en desayunar. Un individuo con abrigo negro, un cigarro entre sus dedos y un traje de payaso a juego con el maquillaje de su cara estaba sentando en el sofá de mi salón como si llevase viviendo allí toda la vida. Lo más...

La rueca.

Dos individuos de mediana edad discuten en mitad de la calle, uno cree llevar la razón y el otro cree no estar equivocado. En mitad de sus intereses las palabras colman sus argumentos y el perro del más delgado de los dos, Conrado, tira y no hace más que tirar de su correa con la intención de inundar el naranjo más próximo con la vianda de la mañana, o mejor dicho, con lo que queda de ella. Mientras tanto, una tercera voz se alza sobre el furor callejero y el debate de los tertulianos para incitarlos a tomar asiento junto a él en una mesa con dos sillas vacías y una botella de vino a media llenar. Said es el primero en dirigirse hacía la mesa, Conrado lo sigue y en pocos segundos ambos se encuentran sentados junto a Bill. Pero esto no tiene nada que ver con la historia, así que olvidaros del texto. Despacho de un doctor. (Llaman a la puerta, y aunque la puerta no puede responder porque es un ser inanimado, el sonido sobre ella determina el principio de este diálogo) Doct...

Rumbo al éxito.

El hecho de embarcarme en este viaje no ha sido un acto gratuito, creo que se trata del crucero con mayor densidad de productores de cine de los siete mares. Hace dos noches intenté colarme en el camarote de los productores Garden & Smith, se dice que formaban un gran dúo, sin embargo comenzaron a distanciarse debido a la muerte del segundo, pequeñas incompatibilidades. Garden siente predilección por las faldas, así que tomé “prestado” parte del vestuario de las empleadas. La idea debía llevarme al éxito pero fui descubierto en el proceso de camuflaje, justo cuando mi imagen se tornaba hacía Venus alguien entró en la habitación y se produjo una situación muy violenta; mis zapatos no pegaban con mi falda. Tras escapar del tornado de violencia que se dirigía hacía mí me refugié en un bote de salvamento, allí pasé toda la noche al amparo de una botella de ginebra que se encontraba guardada en el atuendo que sisé para la misión. Con la tregua de la mañana abandoné mi bastión y ...

Rosas y chocolate.

Un fogoso amante entra en la casa de su par de fiestas con un ramo de rosas rojas y una caja de bombones. Pablo: ¡Amparo! ¡Cariño! Amparo: ¿Qué ocurre? ¡Ay! ¿Eso es para mí? Pablo: Claro mujer, hoy es nuestro día. Amparo: (devuelve el detalle con un beso en los labios de Pablo) Muchas gracias. Pablo: No podía dejar pasar la fecha sin traerte un presente. Amparo: Muy amable, has acertado con las flores, me gustan de este sabor. Pablo: El caso es que las flores… Bueno, déjalo. Amparo: Me has pillado en mitad de la limpieza, ¿quieres tomar algo? Pablo: No, siéntate. Tenemos que hablar. Amparo: ¿Cómo? ¿Qué tienes que decirme? Pablo: Vayámonos de este lugar. Estoy harto de la espiritualidad de esta ciudad, de este país, de este continente. La sociedad me oprime, me ahoga, asfixia mis ganas de tener un gran coche aparcado en la puerta de mi mansión. ¿A dónde se dirige la humanidad? Amparo: Pero no te entiendo Pablo… ...

Mad Men.

Tenía pensado escribir este texto en tercera persona, pero como no he encontrado a quien parasitar tengo que limitarme a escribirlo en primera persona, aunque ahora que lo pienso… no voy a seguir inundando vuestra materia gris con mis divagaciones. Ayer tuve un día ajetreado en la oficina, a primera hora de la mañana apareció un cliente demandando mis servicios. El tipo vestía con estilo, muy elegante. Traje y corbata en tonos tierra, un bastón de madera de roble, gemelos a juego y unos zapatos con forma de cabeza de tigre acolchados para el invierno. Muy elegante si no fuese por el sombrero de ala ancha, un tanto sórdido desde mi punto de vista. Sin dejarme mediar palabra se avalanzó sobre mis sentidos, el individuo bailoteó para presentarme su producto, había venido a mi oficina con la intención de que crease una nueva línea publicitaria para vender sus zapatos. Al ver bailar a ese individuo comprendí que los oligofrénicos saben bailar igual de bien, aunque no lo parezca. E...