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Una mente maravillosa.

Antuan Begrand nació a los cuatro años de edad a las afueras de París. A los siete años perdió a su madre, a los ocho a su padre, y a los nueve dejó de apostar. Antuan siempre se interesó por la filosofía natural y las obras de Sir Isaac Newton, sobre todo las referente a la óptica. Debido a esto sacó un disco al mercado bajo el título de “ Philosophiae naturalis principia mathematica & Opticks de tus ojos, marismas, salinas y otras cosas ”, el disco era acústico y contenía veinte canciones que hablaban del día a día de Antuan antes de perder a uno de sus inseparables. Antuan creció y su carrera como científico solista fue evolucionando, aparcó su comportamiento nómada para comenzar a cultivar la ganadería y estabular los cereales, desgraciadamente ese año hubo pocas lluvias y se le marchitaron todas las cabezas de ganado. Después de ese desencanto volvió a la ciudad para proseguir con sus estudios. Una vez en la ciudad, la polémica lo persiguió. Famoso es su enfr...

La pastilla roja.

Este es un extracto de una carta de mi fontanero al vicedecano de su orden. Encontré el escrito en su mano derecha. “A pesar de solo haber llegado a un décimo de la vida que voy a vivir, tengo pensado llegar hasta los doscientos noventa años de edad con plenas facultades sexuales, necesito hacer una pequeña retrospectiva sobre mis tiempos pasados, sobre el pretérito de mis pensamientos y mis actos. Así me lo ha recomendado mi terapeuta. Creo que todo empezó con cinco años. Una mañana en el patio del colegio fui consciente de la diferencia existente entre mi persona y el resto de mis compañeros. Tras una larga reflexión, y varios bocados a mi bocadillo, terminé por aceptar que me había equivocado y que aún estaba a tiempo de saltar la reja y ser libre para escapar de la perrera que confundí con mi colegio. En efecto, era el alumno más despistado que las orlas de mi escuela hubiesen contemplado nunca. Seguí creciendo, aunque nunca me compré ropa nueva, y cada vez estaba más co...

La joyería.

Charles: Buenos días. Joyero: Buenos días, ¿qué desea? Charles: Estaba buscando una joya. Joyero: Está usted en el sitio adecuado. Charles: Verá amigo, busco una joya especial. La pieza debe hablar por si sola, tiene que transmitir lujo y elegancia a partes iguales. No me vale un 25-75. Tampoco me vale la talla XL de Inditex. ¿Capisci? Joyero: Entiendo perfectamente lo que me quiere decir. Precisamente, esta misma mañana me han traído un cargamento que puede cumplir sus expectativas. El joyero se agacha y saca género para el cliente. Joyero: Aquí tiene, un abrigo XXL. Charles toma el abrigo y se lo pone. Charles: ¿Y qué hay del lujo y la elegancia? Joyero: Permítame que extienda el tapete de exhibición. El joyero toma un anillo y se lo enseña a Charles. Joyero: Este anillo formaba parte de una familia muy acaudalada de la ciudad, pero se divorció de la hija de su suegro y rompió los lazos eclesiásticos que los unían. Esta diadema que le muestro a continuación tien...

El monstruo de Gila.

Un pequeño y humilde homenaje. Un soldado con cierto aire de pasota descuelga el teléfono para marcar... -Hola, ¿es la guerra? Mire, le llamaba para decirle que mañana no vamos a poder ir, es la comunión de la hija del general. Sí, ¡la que sale en la película de John Travolta no, de su hija biológica! Claro, claro... Entonces les llamaba para eso, ¿cómo? Pues no sé... Me lo pide con esa cadencia de palabra que no se que decirle, pero usted, ¿usted se ha dado cuenta de que son el enemigo? ¿Y a mí que más me da eso! Nosotros no vamos a limpiar, además, encontrar 10.000 cubiertos de aquí al martes va a ser complicado, si al menos fuese para el miércoles... Por cierto, tenéis un artillero con muy mala baba, le habéis chafado el puente a Garrido, ¡qué vete tú a saber cuándo vamos a tener otro puente como dios manda con el de las barbas! Sí ya lo sé hombre... Sí es su trabajo; pero mira, para la próxima vez podéis tener en cuenta a Muñoz, un calvo con mel...

El fin.

-Hola Antonio, ¿qué haces en el hospital? -Hola Sally. Fui tío hace un mes. Mi sobrino nació con dos meses de antelación y vengo a verlo a menudo. -¿Y cómo se encuentra? -Muy bien. El hospital tiene un equipo de prematuros extraordinario, ganaron el último campeonato con cinco jornadas de antelación. ¿Y tú qué tal? -Estoy siguiendo un tratamiento de fertilidad y vengo de un chequeo. -¿Vienes sola? Dónde está el fulano ese... ¿Cómo era? -¡Paul! ¡Oh vamos, no empieces! -No mujer. -Pensaba que lo habías superado. -Con solo escuchar su nombre mi cuerpo se llena de anticuerpos. Sally esboza una pequeña sonrisa. -¿Por qué te ríes? -No sigas Antonio. -Aún no entiendo como una mujer como tú sigue manteniendo una relación con ese tipo. -Paul es un buen hombre. ¿Sigues con tu terapia? -Sí, aunque no creo que esté funcionando. Sigo levantándome todos los días para trabajar, una cosa de locos. -Siempre has tenido dificultad para amoldarte a la vida r...

El aviador entre la bruma.

En cuanto presenté mi pie derecho al nuevo día pude adivinar que iba a ser una jornada complicada. Con la simple tardanza de hacer humear el pan de ayer sobre la plancha comenzó a sonar el teléfono. Tras un breve diálogo mamporrero mi jefe me encomendó la faena a cumplir, tenía que encontrar a un tipo apellidado Harrys que se dedicaba a reventar el negocio de la empresa en la parte sur de la ciudad. Sin perder el tiempo me llevé parte de la tostada en la boca mientras forraba mi torso con la cazadora vaquera que yacía junto a la puerta. En pocos minutos me encontraba rastreando la ciudad con mi olfato porcino, en solo unas horas encontré varias bellotas pero ningún rastro del perseguido. Así que adopté la vía fácil; buscar a Tomy, mi soplón particular, para aligerar el trabajo. El estaba dónde siempre: 48.48 N, 15.15 S. -¿Qué pasa Tomy? -¿Qué pasa pavo, qué haces por aquí? -Busco información, de la que tú me puedes dar. -Tengo algo que te puede gustar. Resulta...

Un día cualquiera.

Dos amigos se encuentran en el interior de un grupo de personas que observan una protesta junto a la puerta de un edificio gubernametal... Manuel: ¡Paco! ¡Cuánto tiempo! Paco: ¿Qué tal? ¿Qué ocurre aquí? Manuel: Parece ser que se han concentrado el Sodio y el Cloro en la puerta del ayuntamiento para demandar una mar más salada. Paco: Vaya por dios... La cosa está muy mala. Manuel: A este paso vamos a necesitar un Ministerio para la cosa. Si la consiguiesen arreglar se acabarían nuestras penas. Paco: Creo que la situación no es tan difícil de arreglar. Como no quiero ser pretencioso por mi parte, lo seré por parte de otro. Concretamente por parte del señor afrancesado de boina y jersey a rayas. Manuel: ¿Qué quieres decir? Paco: Lo que quiero decir es que ese señor parece un marinero marsellés. Manuel: No, sobre la cosa. Paco: Pues que todo está solucionado, combatiremos el paro creando empleo. Manuel: ¿Y cómo crearás empleo? Paco: Eso es asun...