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La Chilliada

Paris: No sé que hacer, odio este tipo de situaciones. Teleco: Creo que deberías buscar pareja en tu ciudad, en el pueblo, cerca de donde naciste.. Paris: ¿Tú crees? Quizás no sea lo adecuado, pertenecemos a mundos diferentes. Teleco: ¿Entonces? ¿Por qué dudas tanto? Mientras te decides me tomaré un vaso de leche. ¿Quieres? Paris: No, gracias. Teleco: ¿Eres intolerante a la lactosa? Paris: No, pero odio cuando habla de política. Teleco: Aún no entiendo por qué te atrae tanto. Tienes un pueblo entero de mujeres dispuestas a desposarte contigo. Paris: Quizás sea su pelo, quizás sea su mirada. Teleco: ¿Estás seguro Paris? Si quieres buscar pareja puedes mandar tu perfil a Meetic, nos ahorraríamos un disgusto. Paris: No puedo, tengo un troyano en el ordenador. Teleco: ¿Estás pensando en ir a por ella? Paris: Estaba pensando que la parte baja de la pierna, justo por detrás del tobillo, ¿no tiene nombre, verdad? Teleco: Claro que sí, ...

Una zarigüeya nunca es suficiente.

Un cliente baja a la recepción de un hotel para mostrar su queja sobre un incidente que ha tenido lugar... Valdo V. Vázquez: (Tocando el timbre de la recepción) ¡Oiga! ¡Oiga! Recepcionista: Dígame caballero. Valdo V. Vázquez: Tengo una queja, hay una zarigüeya en mi habitación y yo había pedido dos. Recepcionista: Lo lamento caballero, pero el hotel no está relacionado con ese tipo de política. Si quiere puedo cambiarlo de habitación. Valdo V. Vázquez: Está bien. Recepcionista: ¿Quiere una habitación con vistas? Valdo V. Vázquez: Prefiero que tenga conversación, ¿Qué puede decirme de aquella? (señalando) Recepcionista: Eso es un cuadro. Valdo V. Vázquez: Me está sacando de mis casillas, ¿dónde está mi caviar? Recepcionista: ¿Caviar? Valdo V. Vázquez: ¿Quién ha dicho caviar? (Acercándose al recepcionista) Escúcheme, James Stewart nos está observando desde la ventana, no hay tiempo que perder. Recepcionista: ¿Cómo? Valdo V. Vázquez: ¡No ...

Algo absurdo.

Debíamos escapar, no teníamos otra elección. El canciller Helmud Felpa pretendía llenar la Europa occidental de una pegajosa doctrina política acompañada de hombreras y colores chillones que haría desvanecer la mayor de las voluntades. Huimos a través de un largo túnel que resultó ser el colón del sargento de artillería y fuegos fatuos Robert SmileForever, nunca volví a ver un colón tan bien amueblado. Tras una semana de persecuciones llegó a nuestros oídos que el canciller Helmud Felpa fue apresado en la frontera de belcro situada en las puertas de Brandeburgo, la rana Gustavo también causó baja. Y ahora hablemos de Sócrates. Sócrates perdió su nombre en una partida de póker griego, cuando fue al registro civil solo quedaban dos nombres: Galiano y Angela Merkel. Así que prefirió llamarse Sócrates, como el jugador de la selección brasileña de fútbol. Alguien piensa que Sócrates fue un personaje real, y está claro que su educación fue posterior a la década de los noventa. Gracias...

Hagan las Indias.

Extracto de la carta que el capitán Salazar Morris Escudero escribió a su esposa: < las sales de baño y las haches, hasta el punto de no dejarlas utilizar los baños públicos. Todo un ejemplo de inadaptación a los tiempos que corren, incluso a los que van en bicicleta. Por nuestra parte seguimos en busca del tesoro perdido. La misión se está complicando por momentos, ya he perdido siete hombres y solo llevamos tres días de búsqueda. Empiezo a pensar que la premonición de aquel anciano del poblado se está cumpliendo, la sigo escuchando como si me la hubiese escupido hace un minuto… “¡Eh! ¡Tú! Si no llenas de aire las bombonas los buzos se morirán” Aunque ya sabes que no creo en esas supercherías. Mañana se presenta un día apasionante, vamos a explorar una zona nueva, estoy ansioso por explorar esas playas. Por estos parajes hay gente de todo tipo, individuos con extrañas manías. Adoran a dioses equivocados, gobiernan con doctrinas obsoletas y tien...

No es otro estúpido texto surrealista.

Un individuo con puro y paraguas entra en una sastrería… Filipe: (Dirigiéndose al sastre) Buenas tardes, mi nombre es Filipe de Luz y querría un traje digno de una recepción con el embajador de Freedonia. Sastre: Buenas tardes, ¿prefiere el caballero un traje elaborado o hecho a medida? Filipe: El de mayor calidad de la tienda, y no importa el precio, no se preocupe por eso. Sastre: En ese caso podría sugerirle la elaboración de un traje a medida con la mejor de las telas. Filipe se dirige a la entrada para cerrar la puerta y bajar las persianas ante el estupor del propietario. Sastre: ¡¿Qué ocurre!? Filipe: ¡No hay tiempo! La recepción es esta noche… (Pasando su brazo por el hombro del sastre) Y además me persiguen… Sastre: ¿¡Cómo dice!? Filipe: (mirando tras la persiana) Cómo oye, un grupo de radicales me persiguieron ayer por toda la ciudad, suerte que la policía actúo a tiempo para detenerlos. Dispararon a las ruedas del coche para detenerlos; acto seg...

Fin.

Quaid no pudo hacerse cargo de la hipoteca y no finalizó la historia. Ahora, se encuentra sumergido hasta el cuello en una playa del atlántico océano en busca de la involución que le otorgue la felicidad. Fin.

Desafío Total 2: También disponible en 4D

Anduvimos un largo trecho hasta llegar hasta la estación de tren, era el único medio de transporte que nos podía llevar a la montaña. Mimetice mi apariencia con mi traje de irreconocibilidad para no llamar a la atención, ni a ningún otro concepto digno de reseñar. Aunque tengo que admitir que la Crisis y el Euribor no paraban de mirarme. Al cabo de unas horas llegamos a la montaña, y tras bajarnos en la estación, comenzamos a callejear como el agua entre las rocas hasta llegar a la entrada del cuartel general donde un guardia afín a la revolución y al pelo cardado nos esperaba… Guardia: ¡¿Quién va?! Quaid: Realmente no vamos, venimos. Venimos a ver a Quato. Guardia: (En referencia a Quaid, ya sabéis, el que viene) ¿Quién eres tú? Esposa en B: Él es Quaid. Quaid: Exacto. Guardia: ¿Quaid? ¿Veraneas en El Portil? Quaid: Claro, aunque este verano he parado poco por allí. Guardia: Pues estás irreconocible. Quaid: Lo sé, es mi traj...