miércoles, 6 de junio de 2012

Texto Absurdo.


Ahora que la literatura del norte de Europa está de moda he decidido esconderme en una cueva para escribir el siguiente texto. Es un texto oscuro, un poco sombrío, con el cielo gris plomizo a pesar de que esté en una cueva y con un jarro de agua fría. Creo que estoy abusando de los tópicos, quizás esté divagando demasiado, pero con la crisis es lo único que se puede hacer sin que suponga un esfuerzo sobrehumano. Estaba pensado en abrir una agencia de viajes para la mente, divague usted por un 45% menos de lo que se va a gastar con Ryanair y encima no le perdemos las maletas. Aunque no podemos asegurar que siga manteniendo su autoestima, eso es parte de la letra pequeña.
La primera oferta sería: ¿Qué haría usted con 132 millones de euros? ¿Y con un organillo? Recuerde que no le perdemos las maletas. Gris plomizo, megatriste.
Lo primero que perdí con la crisis fue a una prima hermana, tenía las caderas anchas y en el banco estimaron que podría parir del orden de cuatro a seis futuribles hipotecados o avalistas, insistí en avalar la mesa de billar con dinero, pero en ese momento se dedicaban a captar almas, nada de cash.
El policía se encaminaba hacía la silueta que permanecía congelada junto al refrigerador, comenzó a palpar su pistola, sus ojos no paraban de titilar mientras su dedo índice de había unido al gatillo de la pistola. El agente Lindqvist estaba lleno de dudas, solo había escuchado un golpe duro y casi sin eco al final del pasillo. ¿Qué hacer, avanzar hasta el final para comprobar que era esa silueta? ¿Para qué tener un apellido que solo dos personas saben pronunciar?
Lo cual me lleva a meditar sobre por qué se me corta siempre la mayonesa, creo que tendré que dejar de utilizar un cuchillo para batirla.
Teníamos al agente Lindqvist en mitad de un acto policíaco, pero he decidido que no estoy preparado para escribir sobre ese género, lo mío corresponde a la anarquía literaria, si es que se puede definir así.
Qué grande era Batman, con catorce años me salvó de una ecuación de segundo grado. Aunque perdió varios miembros de su cuerpo y ahora se hace llamar Ficusman, ya no salvará a gente indefensa, pero hace la fotosíntesis, lo cual le viene muy bien al planeta. Mi primo Robin nunca me perdonará ese acto, nunca fue el mismo.
Gris plomizo.
Mauricio, esa es la persona con más visión de la familia. Invirtió en religión, ya que el alma siempre necesita combustible. Montó una sinagoga junto al McAuto de la salida a la playa, en un mes había hecho dinero de sobra como para amortiguar una caída desde un quinto piso, sin embargo todo se torció cuando en un concierto de Dj Shoshana incautaron comida no casher a base de carne de camello. Ruina total.
Por lo demás... Me tengo que marchar, ya es hora de salir de la cueva.

1 comentario:

El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.