miércoles, 5 de febrero de 2014

Whiskey on the rocks

Dos tipos en la barra de un club de jazz. Uno saca su cartera para pagar y el otro se da cuenta de que lleva una foto de su mujer dentro de ella...

-Oiga, ¿¡qué hace con una foto de mi mujer en su cartera!?-pregunta en un incipiente estado de embriaguez-

-Pregúntele a su mujer, ella me la dio.

-¿Cómo dice? ¿Pretende reírse de mí?

-¿Cómo tiene los riñones?

-Bien, me duelen menos que la semana pasada.

-Su mujer no para de hablar de usted, de sus riñones, de su facilidad para cocinar el estofado de ternera, de su gusto para la literatura y la pintura.

-¡Y para el vino!

-Exquisito, por cierto.

-Totalmente... ¡espera! ¡Tú te bebías mi vino blanco!

-No... no...

-Y yo que pensaba que era mi suegra, esa mujer me vuelve loco, con su fijación por los pequeños detalles.

-Y por tener todo ordenado a todas horas. Es desquiciante.

-Exacto, ¿también me has engañado con mi suegra? Ya no me menospreciaba como antes, supongo que lo estaría haciendo contigo... Aunque todo eso me da igual, ¡Mi mujer! No sé si podré olvidar su aroma por las mañanas, y su gusto para combinar los colores, siempre le dije que el malva realzaba su cutis ¿No hay suficientes mujeres en la ciudad? En el país, en el mundo, ¡en el Badoo! ¡Ella es divina!

-No te preocupes amigo, ¡camarero! Una copa de su me-el dolido esposo no le deja terminar la palabra-

-Whiskey. 18 años. Escocés.  On the rocks.

-Exacto, todo eso.

El camarero se acerca a los dos con su mejor botella de Whiskey y se dirige a ellos mientras sirve

-Caballeros, les presento al mejor Whiskey que pueden beber en toda la ciudad, importado desde el corazón de Escocia. Lo destila el clan con más tradición entre los clanes más tradicionales de todo el país.

-Me hará falta, este tipo de acuesta con mi mujer. Lo acabo de descubrir. Qués gusto tiene la maldita para las botas. Y sus vestidos, qué belleza.

-¿Cómo dice? ¿Cómo puede hacer eso? Este señor que bebe con ansía es la persona más honrada de entre la gente más honorable de la ciudad. No le haría daño ni a un mosquito a las tres de la mañana.

-Lo cierto es que a mi no me gustan las mujeres.

-¿Cómo?-pregunta el camarero-

-Bueno, solo me gusta una; pero por respeto a mi mujer no voy a decir quien es.

-¡Es la mía! Ahora no podré quedar con sus amigas para tomar el té. Y acabo de comprar un cargamento de té rojo y una rebeca lila para las tardes de otoño en el jardín. Creo que necesito pintar.

-No, no, su mujer tampoco me gusta.

-¿Cómo? Entonces es usted un despechado-pregunta el camarero-

-Qué bien me sienta el whiskey...-el esposo, netamente bebido-

-Usted tiene muy mal beber, debería dejar la copa y coger un taxi para irse a casa-agrega el camarero-

-Eso haré Campanilla...

-¡Yo pagaré la ronda!-exclama el usurpador mientras abre su cartera-

-¡Otra vez la foto de mi mujer! ¡No! Lo haré yo. ¿Cuánto se debe mesonero?

-Bueno, es mi mejor Whiskey; pero viendo que tenían una urgencia emocional solo les cobraré cien euros por las dos copas.

-Tomé ciento cincuenta y tómese una copa a mi salud.

-Un momento, ¿por qué lleva una foto de mi marido en su cartera?

-Vaya... otra ronda para los tres; pero por favor, no abra su cartera.


Twitter: @gincrispi



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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.