jueves, 26 de junio de 2014

El viejo y Salvaje Oeste. Historías del día a día.

La guerra por el ferrocaril solo acababa de empezar y el Viejo y Salvaje Oeste iba a cobrar su factura.
La diminuta ciudad a la falda de la montaña, Very and Old Small City, bailaba la danza de la muerte desde el amanecer, pausa para el café, hasta la noche de lunes a viernes, sábado media jornada y domingo libre.
La disputa enfrentaba a las dos familias más poderosas de la ciudad: los Danson y los Flanagan. Los Danson controlaban la mitad oeste de la ciudad y los Flanagan la mitad este y los aparcamientos para minusválidos.
Los enfrentamientos era contínuos y continuados en el tiempo, cada vez que ambas familias coincidian en la plaza de la villa tenía lugar un enfrentamiento musical; canciones y coreografías cargadas de crueldad y musicalidad. Esguinces de tobilo, callos en los pies, durezas y sobrecargas musculares eran los efectos colaterales de esos terribles enfrentamientos.
-¿Queréis el oeste? El oeste cuesta y aquí es donde empezáis a pagar. Con sudor -Era la frase fetiche del patriarca de los Flanagan, que repetía una y otra vez al centenar de vaqueros con mallas de colores que tenía a su mando.
Los Danson, por su parte, intentaron reclutar a varios de los foragidos más terribles y salvajes del Oeste para inclinar la balanza de la contienda. El primero de la lista fue el mayor y más sanguinario pistolero de la historia: Billy “El niño Elliot”. Su padre quería que fuese el asesino más despiadado de las praderas, sin embargo; el había desarrollado el gusto por Á Terre, Arabesque, Pas de chat o Souteneu y ya nada lo podría separar de la danza.
La consulta fue realizada, pero Billy no estaba en casa. Volvieron a llamar; pero comunicaba. Marcaron de nuevo y seguía comunicando. Volvieron a intentar la llamada, y al tercer tono una anciana muy amable descolgó el teléfono. La señora, tras hacer una breve introducción de su estado de salud, a colación del “buenos días”, pasó a describir el proceso por el cual Billy nació, se crió y al llegar a la adolescencia tuvo que dejar el hogar parental. Él no estaba allí. La llamada era una conferencia. No pudieron volver a llamar.
Ninguna de las dos familias se lo propuso; pero el boca a boca hacía que el conflicto se convirtiese en un evento muy conocido en toda la zona. Cada vez que en una piscina pública del Viejo y Salvaje Oeste se llevaba a cabo la maniobra de respiración se ganaba un adepto a la causa. Los aliados llegaban por unidades, pronto tuvieron que instalar una litera.
Y el movimiento no paró ahí, los rotros más conocidos de la cultura también se unieron a la causa, los Flanagan eran muy conocidos en los círculos culturales y la Generación del 27 no tardó en adherirse a la lucha por la libertad del clan. Pedro Salinas, Alberti, Ronaldinho, Federico García Lorca o Aleixandre hasta Emilio Prados, estaban todos. Pronto olvidaron el nombre de la pandilla y decidieron renombrar el grupo bajo el título de “3 hombres y un bebé”, aunque lo creyeron fuera de contexto porque ninguno de ellos era Tom Selleck, tras meditarlo se hicieron llamar “Old 27”, sacaron al mercado una línea de ropa y perfumes para caballero.
Finalmente expulsaron a Ronaldinho por no adaptarse al 4-4-2.


Este texto es un extracto del primer capítulo de Historías del día a día .

1 comentario:

  1. Me da a mí que Billy se olía la tragedia provocada por tanto ser con ínfulas artísticas en la contornada... Y se dio a la fuga... Besotes Gincrispi.

    ResponderEliminar

El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.