martes, 22 de octubre de 2013

Un político en la sopa. I

Esa misma tarde me había despertado de la siesta de un ataque de optimismo, aunque fiel a mi espíritu pesimista las fuerzas se habían equilibrado. Caí en la cuenta de que no tenía nada para cenar en la nevera, así que salí a la calle.
Soy alérgico al pescado, me hace daño, sobre todo si es pez luchador. Sin pausa pero sin prisa buscaba el restaurante perfecto para cenar, me habían hablado muy bien de “La cuchara en el cazo” , un lugar de moda en la ciudad.
Paso a paso me acerqué al escaparate de la tienda delicatessen que había al final de la calle, junto a la peluquería on line y al Centro de Rehabilitación de Mascotas olvidadas por la Tecnología.
La tasa de suicidios entre las carpas de colores había aumentado en un 110% en el último año, los desahucios de jaulas de hamster en un 75%, y la venta de frutas de colores se había disparado hasta el 1000% en los últimos diez minutos, según datos del Ministerio de Candy Crush Saga.
Tras llegar al final de la calle y cruzar la esquina, pude visualizar el cartel de “La cuchara en el cazo”, anduve los últimos metros hasta la entrada, crucé la puerta, tomé asiento y levanté mi mano para demandar la atención del camarero...

Camarero: Buenas noches caballero, ¿le traigo la carta?

Tomás: Buenas noches. No es necesario, de beber quiero una botella de Rioja, cosecha de 2007. Y de comer una sopa de ajo.

C: Por supuesto, señor. En seguida.

Unos segundos más tarde...

C: Caballero, su vino (sirve el vino en la copa), la sopa está a punto de llegar.

T: Gracias.

Unos segundos más tarde...

C: (El camarero trae la sopa, un caballero de traje negro acompaña su paso, con parte de la corbata introducida en la sopa) Señor, su sopa.

T: (El cliente prueba la sopa, llevando con la cuchara parte de la corbata a su boca) ¿¡Pero qué es esto!? ¡Esto es un disparate! La sopa está fría, llévesela y caliéntela un poco. (El camarero se retira con la sopa)

Unos segundos más tardes...

C: (El camarero trae de nuevo la sopa, con el acompañamiento del mismo señor de negro con parte de la corbata metida en el plato) ¿Señor, está a su gusto?

T: Déjeme que la pruebe... sí, está a mi gusto. Ahora... ¿podría explicarme por qué éste señor tiene su corbata marrón en mi sopa beige?





Continuará...

1 comentario:

  1. La fantasia de tus letras has despertado mi intriga..... espero como sigue
    Besos

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.