lunes, 16 de diciembre de 2013

Bullying a A. Einstein

Su profesor de zumba lo traicionó. Albert tomaba aire después de una extenuante sesión de ejercicios aeróbicos, extendía los brazos y resoplaba bajo su incipiente bigote, sin ser consciente del jaque que le había sido preparado en los vestuarios, con la tranquilidad de la presa que no se siente observada bajo el objetivo de National Geographic tomó su maleta para ir rumbo al vestuario.
Desgraciadamente Albert falleció en el trayecto de la sala de cardio a los vestuarios y su protagonismo en esta historia la heredó su primo, también llamado Albert, pero apellidado Einstein.
Albert Einstein paseaba jubiloso por los jardines de la Escuela Politécnica de Zúrich. Miraba de forma relativa todo lo que le rodeaba, más que mirar, se puede decir que observaba mientras no paraba de dar vueltas sobre si mismo, intentando cambiar su sistema de referencia una y otra vez, hasta que enfrascado en uno de sus gedankenexperiment tropezó con un grupo de individuos que lo rodeó rápidamente...

Matón 1: ¡Quieto!

A. Einstein: ¿Cómo? ¿qué se supone que es esto?

Matón 2: Hemos hecho un viaje en el tiempo de más de 300 años para llegar hasta aquí.

A. Einstein: ¿Y dónde han parado a comer? (será lo primero que le preguntaré a un viajero espacio-temporal, si alguna vez tengo el placer de conocerlo)

Matón 1: Silencio, hemos hecho un largo viaje.

Matón 3: Soy el matón número 3. (este sigue siendo un idiota)

A. Einstein: Caballeros, tengo que marcharme.

Matón 1: ¡Estás rodeado! No puedes marcharte.

A. Einstein: Lo cierto es que habéis intentando hacer un cuadrado, y solo sois 3, con lo cual (interrumpe el matón 1)

Matón 1: Lo sé, lo sé, hay un hueco libre, solo sois 3, bla, bla, bla... ¡Silencio!

Matón 2: La verdad es que no hemos parado a comer, ¡al final nos dejamos la manzana!

A. Einstein: Caballeros, tengo mucha prisa.  ¿Eso es un Mac?

Matón 1: ¡Subidle los boxers!

A. Einstein: Bueno, bueno, quizás no tenga tanta prisa... Podemos hablar.

Matón 1: Hemos visto cosas que tú no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia... Es hora de subirte los boxers y mojarte los apuntes.

A. Einstein: Bueno, tampoco creo que os tengáis que poner así... (en ese momento Albert comienza a gritar a unos jóvenes que estaban apoyados en una pared, bebiendo cerveza y fumando unos cigarros) ¡Socorro! ¡Ayuda!

Los jóvenes soltaron las cervezas y en dos zancadas habían llegado al lugar. Amigos de Albert que no tardaron en rodear a los matones mientras sacaban cadenas, palos, piedras y un ejemplar del New Yorker almidonado de sus bolsillos. Pierre y Marie Curie, Niels Bohr y Erwin Schrödinger. Siempres dispuestos para una buena pelea y hacer de rabiar a un gato.

A. Einstein: (Con una actitud mucho más valiente) ¿Y ahora? Matones del tres al coma catorce.

Matón 1: Bueno, nos os tenéis que poner tensos.

Marie Curie: Os vamos a dar una paliza que nos os van a reconocer ni con rayos X.

Pierre Curie: ¡Marie! ¡Vamos a destruirlos!

Los Curie se empiezan a poner verdes.

A. Einstein: Erwin, creo que tenemos que marcharnos...

Erwin: Vale (entre sollozos)

Ambos se marchan de puntillas de la pelea mientras el matrimonio Curie empieza a destrozar a los matones temporales

A. Einstein: ¿Qué te ocurre?

Erwin: Mi gato, el veterinario me ha dicho que no sabe decirme si morirá o vivirá...

A. Eisntein: Deberías hacer algo al respecto...



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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.