lunes, 30 de diciembre de 2013

Gazpromgrado

El colmo de finalizar el año es hacerlo enfermo y si es una patología gástrica, todavía peor.
No es la primera vez que me ocurre, en 2012 y creo que en 2010 también enfermé. Me da la sensación de que mi cuerpo ha desarrollado una forma muy sutil de hacerme superior a los demás para afrontar la sobras del día 1 de enero, me mantiene en barbecho un par de días para luego llegar desde atrás y arrasar con todo, permitiéndome esa licencia futbolera.
Tenía ganas de escribir el último texto del año; pero me estaba siendo del todo imposible imaginar nada. Aunque lo cierto es que con la fiebre que he tenido creo que he visto alguna alucinación: Spiderman, un bote insecticida y una historia de Murakami. O algo así.
Sin más, os deseo un próspero 2014 y anunciaros que para el próximo año pretendo terminar mi primera novela, al margen de la comedia.
Felices fiestas a todos y a todas.

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.