La dichosa moral
La mañana del 17 de enero de 2014 amaneció teñida de gris plomizo, otros tópicos acompañaban a la acción, como el de que me encontraba en un marco incomparable o que recibí un jarro de agua fría cuando conecté la televisión. Un levantamiento militar había tenido lugar, y todos los contrarios al régimen eran considerados gordos, así que no tuve más remedio que escapar del lugar. Sin embargo la tarea no iba a ser fácil, estaba en el tema tres de biología y nunca se me ha dado bien el tema de la división celular, ¿cuándo una célula se divide quién se queda con el perro? Al salir a la calle pude comprobar como el terror había ocupado hasta el último poro de la realidad, las balas silbaban, y las granadas pasaban sobre mi cabeza cantando Hotel California. En poco tiempo pude encontrar un lugar seguro, era confortable, había provisiones y tenía unas paredes sólidas. Junto a mí, sentado sobre un saco de harina se encontraba mi vecino Luis, que tiene un hijo que trabaja en la BMW...