viernes, 1 de octubre de 2010

La runa de la victoria. 2 (uno más uno)

Erik: ¿Entonces? ¿Dejarán nuestro pueblo tranquilo?


Ulaf: Me temo que eso no puede ser. Tenemos una clara política expansionista. Nos hacen falta esclavos que puedan trabajar en nuestras fábricas de productos de bajo coste para el hogar.


Erik: Usted sabrá, pero…


Ulaf: ¿Pero qué? Seré un sanguinario, ¡pero no me gusta que me dejen con la intriga!


Erik: Pues que imagínese como lo va a tratar la historia, un pueblo que invade a los demás para obtener materias primas y mano de obra a bajo coste, ya puedo ver la entrada sobre usted en la Wikipedia, junto a Kim Jon gil.


Ulaf: Esto me crea una profunda dicotomía, y aunque este término no exista todavía no logro decidirme, no sé si abandonar mi campaña o proseguir con el camino.


Erik: ¿Y no han pensado en montar un número musical o algo así? Son muchos y muy disciplinados.


Ulaf: Lo siento mucho, pero acabo de recordar que tenemos un pedido de tres mil toallas de baño para los bretones. No tenemos otra opción más que invadiros.


Erik: Pero hombre… como me dice eso.


Ulaf: Lo siento mucho. Aquí tengo el impreso 1050 de invasión, o si lo prefiere podemos hacerlo por la vía del metal. Sólo necesito una firmita. Como ustedes vean.


Erik: ¿Y qué diferencia hay?


Ulaf: Hombres… si usted firma el impreso diremos que venimos a liberarlos de algún mal que los aflija. Si por el contrario se niegan, tendremos que entrar a buscar algún palo de destrucción masiva.


En ese momento, bueno en ese justo no, un poco más tarde… pongamos dos segundos más tarde, entré en escena para ayudar a mi compañero Erik.


Vaiki: Un momento, un momento. Tengo varias preguntas que hacerles.


Ulaf: ¿Y usted quién es?


Dándome con un lápiz en mi casco bicorne.


Vaiki: Prensa. ¿Acaso no ve la runa sobre mi casco?


Ulaf: Entiendo, ¿y qué quiere?

3 comentarios:

  1. Porqué ese tal Ulaf me recuerda tanto al supremo del planeta de los simios que engendro maquiavélicamente el terror desde su América norteña, solo espero que la desinteresada prensa contenga el avance del bestial imperialismo y claro está el número musical de Ulaf y su pandilla.

    Le ha quedado de maravillas el botón de Bitácoras, voy a probar su funcionamiento.

    Un gran abrazo!

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  2. Ahh, bueno...ahí voy viendo algo...apareció la "runa", ya estamos sobre la pista ...
    Ahora falta el dos más uno (3) y que se nos devele el final, que intuyo será más que glorioso para esas dos pobres almas..

    Que tengas un buen fin de semana Gin!

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  3. Me pasa poco, de hecho casi nunca, pero me descolocas de tal manera que mi ansiedad lectora por tus letras me pierde (no es una declaración de amor, más bien de alevosía literaria).

    Los pueblos invadidos son, en efecto, algo tan rutinario que darle la vuelta de esta manera es desternillante. Tu aparición en escena, a la par que sin sentido o bizarra, le da un toque delirante que no sé si es parte de los psicotrópicos que he tomado o que realmente eres un genio advenedizo (obviamente, la respuesta es 2)

    Un abrazo,

    VD

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.