viernes, 18 de marzo de 2011

Capitalismo: Se me cae el moco, creo que estoy resfriado.


Subsistencia: Yo estoy enfermo, me lo habrás pegado tú.


Capitalismo: Eso es imposible, nos acabamos de conocer.


Subsistencia: ¿Acabamos? Llevo toda la vida trabajando para tí.


Capitalismo: Pues no me suena tu cara.


Subsistencia: Parece que hay una ventana abierta,

siento el vientecillo de la libertad.


Capitalismo: ¡No te pongas en las corrientes! No me extraña

que estés enfermo.


Subsistencia: ¿Seguro? He sentido un cierto alivio.


Capitalismo: Pero bueno... ¿A quién vas a hacer caso? ¿A tu

sistema nervioso o a mis necesidades?


Subsistencia: Pues creo...


Capitalismo: (Llevando su brazo por encima del hombro de Subsistencia)

¡No hace falta que creas!

De verdad que no es necesario, tan solo déjame que te guíe.


Subsistencia: ¿Seguro? Pero bueno, necesito algo

para quitarme esta enfermedad de encima.


Capitalismo: El trabajo dignifica y cura el espíritu, ¿nunca lo habías escuhado?


Subsistencia: Ya trabajo, por turno de doce horas. Y créame,

empiezo a duda que esto sea digno.


Capitalismo: Creer, pensar, ¡son términos innecesarios!

¿Has dicho turnos de doce horas?


Subsistencia: Sí.


Capitalismo: ¿Y qué haces el resto del día?


Subsistencia: Pues básicamente malvivir, llevo casi dos años enfermo.


Capitalismo: ¿Te gustan los trucos de magia?


Subsistencia: (tosiendo) Claro.


Capitalismo: (saca una bolsa de su bolsillo) ¿Ves esta bolsa?


SubsistenciaNegrita: Sí.


Capitalismo: Está vacía, ¿lo ves?


Subsistencia: Sí, lo veo.


Capitalismo: Pues el truco es simple, tienes que meter en esta bolsa

tus sueños, tus vida, y por supuesto tu dinero.


Subsistencia: Ya.


Capitalismo: Perfecto.


Subsistencia: ¿Y el truco?


Capitalismo: ¿Qué truco? Me tengo que marchar,

estaremos en contacto, no te preocupes.


Subsistencia: Pero...


Capitalismo: ¡Mira! Se acerca alguien por allí. Hasta luego.


Capitalismo se marcha y un tercer hombre se acerca a Subsistencia.


Subsistencia: Hola, ¿qué-


Dictadura: (sacando una bolsa de su bolsillo) ¡Silencio!

¿¡A qué te gustan los trucos de magia!?


4 comentarios:

  1. Has encontrado el punto justo donde poder empezar a reirte de la propia desgracia. Acertado, real y tristemente divertido

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  2. Mordaz y directo. Menos mal que tenemos la crítica y el humor para cuestionar lo establecido. Un abrazo, amigo.

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.