lunes, 16 de noviembre de 2009

Legalizan el uso de la honradez en el congreso de los diputados.

La noticia fue recibida con alegría y satisfacción, “Ya no tendré que aceptar más dietas inmorales”, ese era el grito que más se repetía por los pasillos del edificio. Cuando el eco de la nueva ley llegó a todos los rincones, un sentido de verdadera amistad inundó a todos los integrantes de los grupos políticos. Los abrazos y felicitaciones desembocaron en un macro botellón a las puertas del congreso donde se podían ver con total normalidad a integrantes de diferentes partidos políticos intercambiándose hielo, vasos de sobra y algún que otro cigarro más sospechoso de la cuenta. El hermanamiento era palpable y las siguientes declaraciones lo confirman: “Después cuelgas la foto en el tuenti y me etiquetas, ¿ok?”. La euforia era tal, que algunos de los presentes llamaban a sus familiares y amigos inmersos en la política para comunicarles su nuevo estado social, “Oye, te llamo para que no te preocupes más por tus trajes, a partir de ahora podrás ir en vaqueros y aflójate la correa que tanto te aprieta”. Todo el mundo conoce la humanidad y las ganas de luchar por su país de los políticos españoles, esa especie desprotegida con unos picos de paro tan altos y con tantas ganas de trabajar para el progreso de la sociedad. La gente de a pie también se mostraba satisfecha por la nueva ley, “Yo soy pescador, y comprendo a esos pobres políticos que se pueden sentir indefensos antes tantas injusticias que los castigan a diario, vulnerables, casi como secuestrados”. Otros se movían por las calles cercanas al congreso con móvil en mano vociferando contra el cielo, “Al diablo con los malditos constructores, ¡Nunca más tendremos que aceptar sus sucias comisiones!”, y por supuesto los más festivos dispuestos a ofrecer los chuches de la victoria al resto de sus amigos. Aunque ya se sabe, siempre hay algún despistado que no se habrá enterado de la nueva ley…

1 comentario:

  1. los chuches..................
    si ya me estoy viendo con ese botellón, me parto!!

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.