Segunda parte.
Ella: (sacando un revólver del bolso), ¡¿Cómo has podido engañarme con este saco de pústulas?! ¡Este súcubo de los sentimientos! Melania: ¡Un mechero! Ma acaba de apetecer un pitillo. Xabier: No es el momento Melania. Cariño… Ella: (Apretando el martillo del arma) ¿¡Cariño!? ¿¡Delante de mis narices!? Xabier: No, no, no, cariño; es decir tú, Ella. Me refería a tí. ¿Por qué no bajas el arma y hablamos como personas civilizadas? Ella: (bajando un poco el arma) ¿Y qué entiendes tú por civilización? La poligamia es propia de culturas incivilizadas y aves de corral. Melania: (Vistiéndose) Cariño, no encuentro el camafeo que me regalagte. Ella: ¿¡Camafeo!? ¡Me dijiste qué te lo robaron! Xabier: No, cariño, esto… ¡Elle! No es tu camafeo, es una baratija que encontré en un rastro. Vamos… baja el arma, no merece la pena, acuérdate de mi primo Filipo, le pegaron tres tiros en la cabeza el mes pasado, y desde entonc...