viernes, 20 de agosto de 2010

La maldición de la estatuilla

Todo comenzó en una selva de Guatemala hace cuestión de una año, y cuando digo todo entiéndase por el término referido a esta historia, otro día explicaré como surgió el primer aliento de materia en este universo, o como se puede calcular matemáticamente la diarrea mental de un individuo sin utilizar la máquina que hace NI. Retomando el hilo, y como iba diciendo, mi gran pasión es el coleccionismo. Comencé con tan sólo 57 años, siempre fui un individuo muy precoz, aunque tengo que reconocer que fui el primero del patio en utilizar bisoñé. La gran pieza de mi colección es una estatuilla de la civilización Maya, la estatuilla es una representación de un ascensorista arreglando un ascensor de diseño Olmeca mientras observaba el destino del hombre en un calendario maya. Un artículo único en su género y de valor incalculable, al menos para uno de letras. Pero la maldición supera a cualquier precio que este objeto pueda alcanzar en oro, joyas, diamantes, plata, uranio, azafrán, platino, gominolas o cobre en rama. Un viejo chamán me lo advirtió: “Estoy aquí para venderte un seguro, pero de paso te voy a decir que esa estatuilla te va a traer la ruina, se fue del último burdel sin pagar ni un euro y lo apuntó todo a tu nombre. También tengo que decirte que sólo he pisado un prostíbulo en una ocasión, y al igual que el director Skinner lo hice para preguntar como se salía”. Pero eso sólo fue el comienzo de un largo camino que me ha traído por la calle de la amargura, que por cierto es el camino más largo para llegar a mi casa. Primero fueron las cuentas sin pagar, luego la ropa cara, y finalmente tuve que vender mi casa para pagar las uvas y el profesor de oratoria. Así que no tuve más remedio que montar un concurso de blogs y hacer pasar la estatuilla por un premio de gran valor… Pero claro… Yo no oigo, no veo y no escucho, y sin paga del estado, así que si tienen noticias de esa maldición es probable que ustedes estén locos porque todo esto es mentira… ¿o no?

3 comentarios:

  1. JA JA JA Necesito una estatuilla como esa, dime donde la puedo comprar. Buenísimo. Un fuerte abrazo.

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  2. No se si es verdad o mentira, la verdad, poco importa...la cantidad de información alojada en tan pocas frases me remite a Georges Perec, este texto bien podría ser de uno de los protagonistas de La vida instrucciones de uso...

    Me quedo con esta frase que pesa y retumba en mi cabeza:

    que el comienzo de un largo camino que me ha traído por la calle de la amargura, que por cierto es el camino más largo para llegar a mi casa

    Te sigo, regresaré con ganas por este espacio.


    VD

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  3. SE: Algún día ganaréis una de esas. ;)

    Vanity: Gracias por la comparación y el comentario. Vuelve siempre que quieras.


    Saludos.

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.