lunes, 9 de agosto de 2010

Vuelo 307



El vuelo ultramarino Huelva-New York se encuentra en mitad de su camino cuando los motores del avión comienzan a fallar, un mensaje de advertencia del capitán a los habitantes del transporte pone en estado de defcon 1 a uno de sus pasajeros...


Turturro: ¡Socorro, socorro! ¡Vamos a morir!


Azafata: Tranquilícese señor y guarde la compostura. Nuestro capitán es un profesional con muchas horas de vuelo y podrá sacarnos de esta situación.


Turturro: ¿Muchas horas de vuelo? ¿Pero cuántas horas de choque contra el suelo tiene señorita? No vamos a volar , ¡si no a estrellarnos contra el océano! Un océano que estará lleno de animales hambrientos... ¡Necesito un arma! ¡Un arma... y un flotador!


Azafata: Por favor señor, está poniendo nervioso al resto del pasaje. Respire profundo...


Turturro: Señorita, ¡déjeme en paz! Tengo que trazar un plan para salvarme. ¡Dios santo! No puedo pensar... estoy bloqueado, ¡Voy a morir! Un momento, inspirar, expirar, inspirar, expirar. ¡Aaaaa!


Azafata: ¿Qué le ocurre caballero?


Turturro: Tengo una crisis, tengo una crisis...


Azafata: ¡Dios mío!, ¡un médico!


Turturro: No, no, tengo una crisis... tengo una crisis...


Azafata: ¿Una crisis? No lo entiendo.


Turturro: Una crisis... una crisis...


Azafata: ¿Necesita un economista? ¿Un cura? ¿Un abogado?


Abogado número 1: ¿Abogado? ¿Alguien me ha llamado?


Abogado número 2: No, no, habrá sido a mí.


Abogado número 3: Quizás a mí.


Turturro: Dios santo, ¿cuántos abogados hay en el vuelo?


Azafata: Contándonos al capitán y a mí somos diecisiete.


Turturro: ¡¡Nooo!! ¡Tengo una crisis existencial! ¡Necesito un filósofo!


Azafata: ¿Hay algún filósofo en el vuelo?


Caine: ¡Sí! ¡Yo soy filósofo!


Azafata: ¡Acérquese!, necesitamos su ayuda.


Caine: Hola, encantado.


Turturro: Hola, puede llamarme Turturro. ¿Cómo se llama usted?


Caine: Me llamo... ¿cómo era?... veamos, ¿nissan?, no eso es mi coche.


Azafata: Consonante.


Caine: La N de Nicaragua.


Turturro: Vocal.


Caine: A de altramuz.


Azafata: Consonante.


Caine: C de casa.


Pasajero: Vocal.


Caine: La I de izquierdo.


Azafata; ¡Lo tengo!


Turturro: ¡Vaya! Lo tenía muy cerca.


Pasajero: Sí, yo también.


Azafata: Caín, usted se llama Caín.


Caine: No, no, no.


Voz del capitán: Señores pasajeros y la cebra de la última fila; me alegra comunicarles que los problemas técnicos han sido superados y el vuelo vuelve a su estado de normalidad. Disfruten del viaje.


Caine: Caine, me llamo Caine. ¿En qué puedo ayudarle?


Turturro: En nada, ahora en nada. Si me permite un instante tengo que llamar a mi corredor de bolsa. Hasta luego.

4 comentarios:

  1. Doy gracias a Dios, al cielo, a la virgen, a los abogados y a los corredores de bolsa de no ir en ese avión. Un abrazo

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  2. Jajaj curioso relato. Yo en esa situación me habría puesto a dialogar tranquilamente con la cebra, seguro que tenía cosas más interesantes que decir que los abogados...XD

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  3. Acordaros de este relato cuando hagáis un vuelo Huelva- NEw York, y todo irá bien. :)

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  4. xD Es lo que tienen las dudas existenciales que van y vienen con la altura!

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.