domingo, 22 de agosto de 2010

La fiebre del oro.


Lee Paco Smith era un hombre, que además de tener un nombre bastante extraño, se encargaba de mantener la ley, el orden y un girasol que su vecina Adelaida le había dejado bajo su responsabilidad. El lugar donde imponía la voluntad de la ley era un pequeño pueblo a las afueras de un Ikea, creo que no lo he mencionado anteriormente, pero el contexto temporal es el del año 2780, período en el que Ikea se hizo definitivamente con el control de la humanidad diseñando una silla con inteligencia artificial. Lee Paco Smith recibió una notificación que le comunicaba la presencia de unos forajidos en los alrededores del pueblo, el tiempo apremiaba, aunque los forajidos no eran la única preocupación de nuestro Sheriff, ya que las reminiscencias de los sistemas educativos y nucleares del siglo veintiuno habían creado monstruos de veinte metros que desconocían la conjugación del verbo haber, se comunicaban mediante lenguaje sms y tenían un apetito voraz, la radiactividad por su parte les dejo un cutis horrible.

Los forajidos llegaron cargados de ira, ganas de robar y tópicos, como el del pañuelo que les tapaba media cara, la cicatriz de la cara de uno los miembros, o el típico tipo que masticaba tabaco mientras degustaba una copa de Moët & Chandon. Los forajidos no tardaron en actuar, en pocos minutos rodearon el edifico de gobierno que regentaba Lee. Pero nuestro guardián de la ley defendió su posición con uñas y dientes, y cuando se le acabaron ambos utilizó las balas. El asedio comenzó un jueves, pero como el viernes era festivo se prolongó hasta el lunes, día en el que Lee Paco Smith derrotó al último de los criminales. Lee acabó con el peligro. El edifico se mantuvo en pie, los Ipad resultaron intactos, y por tanto, el mundo pudo seguir girando y la civilización avanzando.

2 comentarios:

  1. Viaje hacia un futuro premonitorio, me ha generado curiosidad la silla de inteligencia artificial, ¿cómo funciona?

    Brillante detalle el del girasol.

    Ya ves, regreso aquí con mucho gusto.

    saludos,


    VD

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  2. Tu vuelta es bienvenida. La silla funciona con autosuficiencia, la que le da saberse superior y casi inmontable por parte de los compradores. Gracias por el comentario del girasol.

    Saludos.

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.