domingo, 9 de enero de 2011

La misión. Episodio cuatro.

Capitán: ¿¡Pero qué me dice!?

Cabo: Dice que viene a embargar la guerra.

Capitán: Ya lo sé cabo… Es una pregunta retórica…

Ramón L´Argent: Permítame que me presente, mi nombre es Ramón, Ramón L´Argent.

Cabo: (susurrando a la oreja del capitán) Creo que se llama Ramón…

Capitán: Y dígame señor L´Argent… ¿Qué es eso del embargo?

Cabo: Pue-

Capitán: ¡He dicho señor L´Argent!

Ramón L´Argent: Pues resulta que adeuda el pago íntegro del importe total del precio final de la deuda correspondiente del dinero adeudado de los jurdeles, pesos, euros, dólares, boniatos o pavos afines a la venta del material bélico, así como el importe de varias viandas del restaurante chino de la frontera, unos calentadores para las piernas y la devolución de la vajilla ofertada con el crédito hipotecario.

Cabo: ¿Una bajilla? Solo quedamos cuatro hombres en la misión.

Capitán: ¡Vajilla! ¡Vajilla Cabo! ¡Vajilla con v de boniato Cabo! Perdone su incultura señor L´Argent… Según recuerdo en el contrato no se hacía ninguna referencia a esa devolución.

Ramón L´Argent: La letra pequeña caballero, la letra pequeña…

Capitán: ¿Letra pequeña?

Ramón L´Argent: Times New Roman 6.

Capitán: Vaya… qué pequeña. Pero no puede hacerme eso, estamos en mitad de una guerra, como me la va embargar, ¿Cómo quiere que me presente así en el club de caza?

Ramón L´Argent: Ese no es el problema de la entidad que represento.

Cabo: ¡Aaaa! ¡Un fantasma!

Ramón L´Argent: Es una entidad bancaria.

Cabo: ¡Aaaaaaaaa! ¡¡¡¡Un banco!!!!

Sargento: Señor, perdone que le interrumpa, el enemigo se acerca señor.

Capitán: Vaya… justo en el peor momento. ¿De cuántos hombres hablamos sargento?

Sargento: Son unos diez, vienen trajeados y con maletines.

Capitán: Maldición, nos han mandado a los abogados.

Sargento: ¿Abro fuego señor?

Capitán: No puede ser, nos han embargado la guerra, mejor ábrase una cuenta en Suiza y ponga todos sus bienes a nombre de su mujer, y si no tiene mujer póngalos a nombre de un enano muy escurridizo.

Sargento: ¿Entonces? ¿No tenemos armas?

Soldado: Yo tengo mal despertar.

2 comentarios:

  1. A este paso va el décalogo... Jeje... Bueno en este me vinieron a la cabeza los hermanos Marx. Me quedo con el enano escurridizo...Un saludo

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  2. Me encanto el texto y el humor que desprende :)
    Un abrazo

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.