martes, 4 de enero de 2011

La misión. Tercera parte.

Sargento: ¡A sus órdenes capitán!, ¡gracias capitán!

Capitán: Venga muchacho, ¡acaba con ellos! ¡Qué pundonor!

Soldado: Me recuerda a mí cuando tenía pundonor… lástima que me lo dejase en los calzoncillos del día anterior.

El sargento parte en pos de la victoria a través de una pared derruida.

Cabo: Capitán, mi capitán.

Capitán: Dígame cabo.

Cabo: Inteligencia me informa señor.

Capitán: ¿De qué le informa cabo?

Cabo: Perdón, olvidé leer el mensaje.

Capitán: Pues hágalo cabo.

Cabo: Claro señor. “Ocho huevos”.

Capitán: ¡Lo sabía! ¡¡Paren la tortilla!!

El sargento vuelve de la lucha.

Sargento: ¡Capitán!

Capitán: Sargento… ¿Ha acabado con el enemigo?

Sargento: No señor.

Capitán: ¿Y eso?

Sargento: Muy simple señor, si lo hubiese hecho le habría dicho: Sí señor.

Cabo: ¡Capitán!

Capitán: Dígame cabo.

Cabo: Inteligencia me informa señor.

Capitán: ¿De qué le informa cabo?

Cabo: Perdón, olvidé leer el mensaje.

Capitán: Pues hágalo cabo, hágalo…

Cabo: A sus órdenes señor. “Hay un tipo detrás suya”

Capitán: ¿Cómo?

Ramón L´argent: Buenos días.

El capitán se encoge del susto.

Capitán: ¿Ramón? ¿Y qué quiere usted?

Ramón L´argent: Vengo a embargar la guerra.

2 comentarios:

  1. jajajaja hacía tiempo que no te leía, ya echaba de menos algo de tu estilo ;)

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  2. si realmente se puede embargar una guerra, ésta es sin duda la más adecuada jajajaja

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.