martes, 2 de noviembre de 2010

La habitación. Primera parte.

Un individuo vestido con traje y corbata llega a la recepción de un hotel...



Ron Casablanca: Hola, quisiera una habitación doble.



Recepcionista: Claro caballero. Lamento decirle que sólo nos queda una individual.



Ron Casablanca: ¡Diablos!



R: Puedo buscarle una habitación doble en cualquiera de nuestros hoteles de la ciudad si usted lo prefiere.



Ron Casablanca: Veamos... veamos, ¿qué día es hoy?



R: Martes señor, hoy es martes.



Ron Casablanca: Entiendo. Entonces quiero una habitación doble.



R:Señor, le acabo de comunicar que no tenemos habitaciones dobles.



Ron Casablanca: Claro... claro, dígame una cosa, ¿se encuentra alojada en este hotel la señora Pompeu?



R: Esa información no puedo revelársela señor.



Ron Casablanca: No quiero que me la revele, lo único que quiero es que me lo diga. ¿Es suyo este hotel?



R: No señor, sólo trabajo aquí.



Ron Casablanca: Entiendo, ¿podría darme una habitación doble?



R: Señor... no quedan habitaciones dobles



Ron Casablanca: Por supuesto. Avise a la señora Pompeu de que estoy aquí.



R: No puedo hacer eso.



Ron Casablanca: Entiendo, ¿entonces admite qué la señora Pompeu está alojada en este lugar?



R: ¡Yo no admito nada!



Ron Casablanca: Suele ocurrir que la señorita Pompeu toma mis cosas por equivocación, hace poco adquirió unos viñedos por error, ¡yo disfrutaría a más niveles de esas instalaciones!



R: Señor, si continua con esa actitud tendré que llamar a seguridad



Ron Casablanca: Estupendo, quizás ellos sepan donde está mi habitación doble. ¡Seguridad! ¡Seguridad!



R: ¡Señor! Baje el tono, este hotel es un lugar muy distinguido.



Guardia seguridad: ¿Qué ocurre aquí? Un momento... ¡usted es el tipo de los grafitis!



R: ¿Cómo?



GS: Este tipo se ha dedicado a hacer grafitis en la fachada del hotel las últimas tres semanas.



Ron Casablanca: Cierto, y hubiese seguido otras tres más sino hubiera sido por un infame chimpancé con gorra y porra.



GS: ¿¡Cómo se atreve!?



Ron Casablanca: Fácil, presionas la boquilla del frasco y la pintura sale por arte de magia.



GS: Mujeres con bigote, habrase visto algo más grotesco...



Ron Casablanca: A los dos meses de edad fui abandonado por mi familia y tuve que compatibilizar mi estado de neonato con un cargo en una importante empresa de vocales abiertas. Poco después fui adoptado por una familia cuyos miembros tenían un parecido razonable con Joshep Stalin, lo demás es expresión artística.



Jefe de personal: ¿Qué ocurre aquí?



Ron Casablanca: Soy un renombrado artista que busca una habitación doble en el hotel de este señor, pero parece ser que ha sido estraviada.



R: ¡Le he dicho qué este no es mi hotel! Señor Triump, no quedan habitaciones dobles.



JP: ¿Ha mirado en el hotel del boulevard?



Ron Casablanca: ¿Ha mirado en el hotel del boulevard?



R: ¡No me de órdenes!



JP: ¿Cómo dice?



R: No es a usted señor, es este alborotador.



Ron Casablanca: Gracias por la deferencia, pero este señor sólo ha venido a poner orden, no hace falta que lo llame alborotador.



JP: ¿¡Cómo!?



Ron Casablanca: No se lo tome tan a pecho señor Triump, la presión le hace decir cosas que no piensa. ¿Por cierto tiene usted una habitación doble?



JP: ¡No llevo habitaciones dobles encima!



Ron Casablanca: En estos momentos me conformaría con un puro.



GS: ¡Es usted un miserable!



Ron Casablanca: ¿Miserable? Si saliesen a la luz los 400.000 documentos de mis miserias existenciales y ocultas, por fin podría escribir el best-seller de mi vida. Hace cuatro años pasé cinco años sin comprender el concepto y la definición del tiempo, creo que a día de hoy todavía no lo he comprendido del todo ,al igual que la democracia, pero eso es lo de menos. Señor Triump, ¿dónde está mi puro?



JP: ¿Su puro? Aquí lo tiene... ¡Un momento!



Ron Casablanca: Buen puro, señor recepcionista comuníquele a la señora Pompeu que me encuentro en el hotel.



GS: Señor, ¿puedo echarlo a la calle?



Ron Casablanca: Tranquilo, va a avisar a la señora.



R: ¡A mí no! ¡A usted!



Ron Casablanca: Pero que barbaridad está diciendo, ¡no me se dirija a mí como si fuese un caballero!



JP: Señor... ¿Cómo se llama usted?



Ron Casablanca: Ron Casablanca.



JP: Señor Casablanca, nos está haciendo perder un tiempo muy valioso.



Ron Casablanca: Nunca he pensado, que esto pueda ocurrir, así que no me siento culpable.


3 comentarios:

  1. Este Ron Casablanca está un poquito "limado"!!!
    Pero salvando las distancias, no sabes la cantidad que abundan de esos individuos por estos pagos!

    Espero atenta tu segunda parte. O hay tres?
    Besos, Gin!

    ResponderEliminar
  2. Pues no sé cuantas partes va a haber de esta historia, esta mañana escribí este texto y mañana o pasado me pondré con la segunda parte, más allá de eso no te puedo asegurar nada... :)

    ResponderEliminar
  3. Otra genialidad de su parte señor Gincrispi, usted provoca arte con sus delirantes diálogos, no podía dejar de reír a medida que me iba mareando con las insistencias de Ron Casablanca.

    Se espera con agrado la segunda parte, a uno lo deja con el ansia de pedir más.

    Saludos!

    ResponderEliminar

El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.