viernes, 31 de enero de 2014

El asesino metafórico. O no.

Una mujer entra en un local acompañada de su hijo. El hilo musical viaja sobre el ambiente beige del papel de pared y el polvo nativo de los setenta sobre los muebles de la tienda. La campana advierte de su entrada.

-Buenos días señora, ¿en qué puedo ayudarla?

-Buenos días, busco un abrigo para mi hijo.

-Claro, pase por aquí.

-Mamá, no necesito un abrigo nuevo.

-¡Cállate Raúl! Claro que lo necesita.

-Haz caso a tu madre, ella quiere lo mejor para tí.

-¿Entonces por qué no estamos en las Bahamas? Empiezo a ser un tanto incrédulo en cuanto a la relación materno filial.

-Hijo, ¡no seas descarado!

-Esto seguro de que tu madre te llevaría encantada.

-No lo crea, la navidad pasada pedí un ejemplar de “Un dios salvaje”, y a cambio recibí una edición infantil del Antiguo Testamento. Ahora no entiendo como un grupo de cristianos puede tener tanto pudo de convocatoria sin redes sociales.

-¡Raúl! Te vas a probar el abrigo que te va a traer este señor y no se hable más. Demonios.

-Bueno...

-Lo ves, me haces perder la paciencia.

-Tranquila señora.

-Lo siento; pero es que ahora le ha dado por pensar que la vida carece de valor intrínseco y no hace más que argumentar en contra de cualquier tipo de doctrina, dogma o razón de ser.

-¿Un nihilista?

-Relájate mamá.

-Así que tenemos un nihilista en la tienda, no se preocupe señora, en esta tienda tenemos remedio para casi todo. ¡Eh! ¡Arturo, el ornitorrinco crédulo! Él te hará volver a creer en la raza humana y toda su cultura.

-Hola pequeño, ¿cómo te llamas?

-Raúl, me llamo Raúl. Y no, no tengo intención de empezar a creer en una cultura apoyada en capitalismo más salvaje.

-Te daría la razón; pero 2/3 de mi cuerpo y 1/3 de mi alma pertenecen al banco. Así que no puedo negar la mayor por contrato.

Se fue la luz y cuando volvió le habían robado la cartera y un disco de Velvet Revolver. Aún así todo había cambiado, el personaje de Gregor Jogann Mendel que iba a tomar protagonismo en las próximas líneas para explicarnos como la transmisión de las características de padre a hijo es favorecida por el consumo de Pepsi (personaje patrocinado por Pepsi) había aparecido con un puñal clavado en la espalda, justo su punto débil.
La sombra del asesino planeaba por la tienda, su cuerpo seguía escondido. El vendedor; la madre, Arturo el ornitorrinco crédulo y el niño permanecían quietos, inmóviles. Los siguientes quince días fueron agotadores, nadie se movía, todos vigilaban. Alerta felina durante la noche y extrema vigilancia durante el día, sin ni siquiera darse cuenta de que en realidad el verdadero asesino es la sociedad; que alienta alienta la competitividad extrema y se deshace de los más débiles. Bueno, en realidad no, había un asesino escondido entre los percheros y acabo con todos en cuanto bajaron la guardia.

Twitter:  @gincrispi

1 comentario:

  1. Jajaja... Me pido el ornitorrinco crédulo para interpretarlo... Genial Gincrispi, como siempre. Un abrazo.

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.