lunes, 8 de febrero de 2010

Los controladores aéreos aceptan bajarse el sueldo y ceder la explotación de una mina de diamantes al Gobierno Español.


Según fuentes exclusivas consultadas por este blog el acuerdo podría estar muy cercano, tanto como un cura de un niño, o quizás menos. Al parecer las negociaciones no fueron nada fáciles, de hecho el Gobierno mandó a su mejor pingüino para desenredar la enredada negociación enredadamente enredada por las peticiones de ambas partes, hemos hablado con el pingüino que nos ha aclarado la situación, “Mic, mic, mic, perdón, perdón, estuve 5 meses en el desastre del Prestige y la laringe me ha quedado un poco tocada. El tema de los controladores ha sido bastante fácil, ellos querían las tres pirámides y yo sólo les he concedido una, trabajo para niños”(licencia tomada de The Simpsons). Después de conseguir desenredar la enredada situación tan sólo queda que AENA y el gremio de controladores se reúna para llegar a un acuerdo laboral, nos hemos dirigido al representante de AENA (Asociación Española de Enes y Aes) y nos ha regalado las siguientes palabras, “¿Para cuándo la nocilla de fresa?”, después de esas esclarecedoras declaraciones que esclarecen lo clareado nos dirigimos al representante de los controladores aéreos, un señor ligeramente calvo, de tez morena, ojos oscuros y un hacha clavada en la espalda que le hace portador de un acento embriagador capaz de seducir al emú más varonil, “Hemos decidido rebajarnos el sueldo por el bien del país, aunque eso supone un gran sacrificio, por ejemplo yo acababa de dar la entrada para hacerme con África meridional, e incluso un compañero ha tenido que dejar de alimentar a su gato con especies protegidas de roedores, un escándalo oiga. En cuanto a la mina de diamantes… la hemos cambiado por 100 almas humanas y una de un perro para mi Katy”. Bueno, pues parece que el asunto está resuelto, para los próximos reyes ya tengo decidida mi petición, un campo aéreo.

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.