jueves, 2 de junio de 2011

Una tarde en el museo. I

Una mujer de menos de 30 años de encuentra observando un cuadro en un museo cuando un varón de similar edad la reconoce y comienza el diálogo a los pies del lienzo.

Sig: (Entra en la estancia y reconoce a Annetta, aunque se acerca a ella con miedo de errar el saludo) ¿¡Annetta!?

Annetta: (Se vuelve hacía Sig) ¿¡Segismundo!?

Sig: Baja la voz, podrían escuchar mi nombre completo, (Se dan un abrazo mientras ella aprueba el comentario de Sig con una amplia sonrisa)

Annetta: Siempre igual Sig.

Sig: ¿Qué tal? Veo que sigues igual de bella y con ese maravilloso acento francés ¡Eres la última persona que esperaba encontrar aquí!

Annetta: Estoy pasando unos días en la ciudad, y me dije: Annetta, tienes que ir a ver la exposición al museo.

Sig: Que curioso, yo también estoy pasando unos días en la ciudad ¡Qué forma tan increíble de sincronicidad! Carl Gustav Jung estaría orgulloso de nosotros. ¿Qué te parece si lo celebramos tomando un café?

Annette: Me encantaría, pero no puedo. He venido acompañada de un par de amigos a la ciudad, o mejor, ¿por qué no vienes con nosotros?

Sig: ¿Tengo el placer de conocerlos?

Annette: Creo que sí, son Jaime y Thomas.

Sig: (Mirando al suelo mientras hace memoria) Jaime y Thomas... Creo que coincidí con ellos en una azotea el verano pasado, en la fiesta de Paula. ¿No es una mezcla un poco heterogénea?

Annette: ¿Por qué?

Sig: Pues porque uno de ellos es seminarista y el otro es un habitante de frivolandia.

Annette: ¿Frivolandia?

Sig: Cambia sus principios cada vez que su columna deja de tener interés para los lectores.

Annette: ¡No seas así! El solo escribe lo que sus lectores quieren leer, ya sabes como funciona esto. ¿Y Jaime? ¿Tampoco te cae bien?

Sig: No suelo llevarme bien con los funcionarios.

Annette: ¿Funcionarios? Se prepara para ser sacerdote.

Sig: Funcionario de la mayor empresa del mundo.

Annette: ¿Cómo puedes considerar que la iglesia es una empresa?

Sig: La iglesia es la aduana de la fe, un obstáculo impuesto por el ser humano para frenar la actividad intelectual, da igual el color o el idioma de la institución, siempre es el mismo discurso. Ese tipo de conducta supone la metástasis del pensamiento humano.

Annette: Sigues siendo el mismo cascarrabias de siempre ¿Y qué es la fe si no una exaltación de la sugestión humana?

Sig: Podría responder a tu pregunta con un argumento ontológico, pero eso sería una falta de respeto a mí mismo, así que prefiero invitarte a un tiramisú fantástico que ponen en una cafetería que está a unos minutos de aquí.

Annette: Lo siento Sig, ya sabes que tengo compañía.

Sig: Oooh, vamos, Annette. Tienes todo el día para bostezar con esos dos,

Annette: (con una ligera sonrisa) Ya sabes que he quedado y no puedo deambular por la ciudad sin preocupaciones.

Sig: (Sig pone gesto serio, y observa el cuadro que Annette estaba mirando cuando entró en la estancia) ¿Qué piensas que quería transmitir el autor?

Annette: Cada persona puede dar una interpretación diferente, la explicación más extendida está relacionada con el paso del tiempo.

Sig: Sabes... yo siempre tengo una respuesta de amplio espectro para este tipo de preguntas: “representa el mundo interior del artista, algo muy subjetivo”.

Annette: ¿Y te funciona?

Sig: Solo cuando no me preguntan.

Annette: ¿Y cuál es tu visión de la obra?

Sig: Creo que fue a partir de esta obra cuando el artista abandonó su época azul y comenzó su época prozaica.

Annette: Pues Thomas piensa que es una obra de arte, una ventana abierta al ingenio del pintor.

Sig: Es normal que Thomas haga ese tipo de afirmaciones, le gusta moverse dentro de esos grupos sociales.

Annette: ¿Esos grupos sociales?

Sig: (Se gira hacía Annette) Sí, ya sabes, ese tipo de individuos que hacen suyo un discurso vomitado por el intelectual de turno. No tiene talento para triunfar por si mismo, necesita la afirmación externa de su personalidad, de lo contrario podría postularse como un individuo inteligente.

Annette:¿Por qué le criticas de esa forma?

Sig: No soporto a los individuos que pretenden dogmatizar a la humanidad mediante discursos aprendidos.



Continuará...

3 comentarios:

  1. Cuánto listillo hay suelto por el mundo... Y qué incompatibles resultan los mundos de la apariencia y la autenticidad. Me gustó el cambio de registro. Saludos Gincrispi.

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  2. Barón Sottoflato de Buillón

    Interesante relato, con un tinte denunciante en varios párrafos, soy de las personas que piensan que nada bueno puede suceder en un museo, prefiero la perturbante sensación de asilo en el majestuoso silencio sepulcral de una iglesia.

    Un fuerte abrazo.

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  3. Qué habilidad tienes para embaucar con tus diálogos...

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.