martes, 21 de septiembre de 2010

Gatos callejeros.

El barrio cada día era más peligroso, pero ahí estaba yo, apostado sobre una esquina, con el flequillo ligeramente ladeado hacía mi oreja izquierda, mi chupa de cuero y mi paquete de tabaco bajo la manga corta de la camiseta. Nosotros no teníamos miedo a nada ni a nadie, éramos los “Cobras escupe fuego” venenosos como el fuego y ardientes como el veneno, o era al revés, que más da eso, siempre tendí a confundir el eslogan. Que puestos a tener eslogan ya podía ser más sencillo y pegadizo, no sé, algo así como “tiernos por dentro y duros por fuera”. Aunque supongo que así no nos respetaría nadie. Los chicos y yo habíamos quedado para hacer alguna de las nuestras, era sábado por la tarde y el cuerpo nos pedía marcha, así que entre nuestros planes estaba el ir a reventar el sermón de las siete de la tarde, nos encantaba entrar en la iglesia y sentarnos en primera fila para soltar argumentos sobre el origen del universo y la evolución del ser humano, muy cuidados en su fondo, pero con un lenguaje vulgar. El padre Andrew era un creacionista redomado y siempre enfurecía ante nuestra dialéctica. Una vez que habíamos sacado de sus casillas al párroco salíamos a la calle dispuestos a quemar el asfalto y a llevar a cabo otros tópicos de pandilleros. Sin embargo esa tarde fue diferente, había otra banda en la ciudad: Los dientes de leche. Una panda de neonatos se había apoderado de la mitad de los negocios de la calle mayor, manejaban la zona de quiosco, la tienda de chucherías, y tenían bajo su control a un tipo que se disfrazaba de oso amoroso. No podíamos dejar esos actos impunes, así que nos reunimos en el principio de la calle mayor y nos batimos en duelo con los neonatos, el resultado fue dantesco. Hubo arañazos, pérdidas de biberones, pataletas e incluso algún chupete se perdió en la trifulca, pero nosotros, los Cobras escuper fuego, hicimos valer nuestra supremacia física y ganamos la batalla. Acto seguido fuimos a celebrar el quinto cumpleaños de nuestro líder.

4 comentarios:

  1. Jajaja, chee! Cuánta maldad entre los niños? Acaso vuestros padres estaban al tanto de sus correrías?
    Espero que los años lo hayan calmado Gincrispi...a Ud. y a los Cobras escupe fuegos!!
    Besos !

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  2. si es cada vez aprenden antes... ¿¿evolucionistas a los 5?? como mucho a los 7!!!!

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  3. Dicen que las mañas se adquieren de pequeño, por lo que se entiende el ser humano no se atreve a detener el sendero evolucionista mucho menos Los cobras escupe fuego y los neonatos pendencieros. Estupendo y delirante relato, que gran agrado leerlo.

    Saludos!

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  4. Jejeje... ¡muy bueno!, desde la recreación, al desenlace pasando por las denominaciones (neonatos) y la reflexión que implica sobre nuestra sociedad

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El Jes Extender es el opio del pueblo.
Al salir cierra la puerta que se escapa el gato.